Reseñas "Hostal la Perla" (2003)

Clarín.- 13/08/03
La tristeza elegante
Bueno ***
Texto: Mariano del Mazo
En el camino del pop porteño que inauguró en los finales de los 80’ Palo Pandolfo y que fueron puliendo en cruza con los sonidos globales los Reincidentes –con la reincidencia de Me Darás Mil Hijos-, Falsos Profetas sorprende por las letras y la voz tanguerísima de Martín de Elizalde. Elizalde tiene un fraseo que se detiene al borde de la afectación y una intención poética abundante en bares, hoteles, mujeres añoradas y guiños más o menos intelectuales. En ‘Vinilos’ integran el exilio económico y el quiebre amoroso; ‘Echale la culpa a Casablanca’ termina con la frase “No sé si comprendí lo que me intentabas decir/ pero por las dudas me marché antes de que me dejaras”. Así, en ese registro lírico y con un fondo de marchitas pop, tangos, baladas y bossa novas, Falsos Profetas rubrican en este segundo disco su inquietante estética urbana que confluye en una tristeza elegante.
La Prensa.- 24/08/03
Falsos Profetas
Hostal La Perla
Texto: Camilo Lynch
Luego del muy festejado álbum debut ‘Vimos pasar el verano’, los Falsos Profetas sacaron este maravilloso ‘Hostal La Perla’, disco que demuestra cómo pulieron su música hasta recalar en un sonido que los identifica y que los hace diferentes. Martín de Elizalde desgrana sus letras (historias de perdedores, bares, melancolía y amarga felicidad) con su voz particular, mientras que el grupo suena compacto y decidido, con una propuesta que se nutre tanto del rock, como del pop, el jazz y el tango.
Diario La U.- 19/09/03
“Hostal La Perla”, atendido por sus dueños
Falsos Profetas editó su segunda placa. Rock, pop, tango, jazz y bossa con sonido artesanal.
Texto: Fernando Freixas
Falsos Profetas anuncia la partida hacia “Hostal La Perla”, su segundo disco. Allí podrá escucharse rock, pop, tango, jazz y bossa nova. Todo junto conformando un material repleto de sonidos y matices. Ya pasaron dos años desde “Vimos pasar el verano”, trabajo con que el cuarteto capitalino dio a conocer lo suyo: un grupo que trabaja por y para las canciones.
La U convocó a Martín, voz y teclados, y Nicolás, bajo, para charlar sobre el álbum que nació, como el anterior, de manera independiente. Y teniendo en cuenta que las falsas profecías ya son dos ¿qué mejor que buscar las diferencias entre el flamante material y su antecesor? “Tiene una canción más”, dice Martín mostrando su humor. Y desde una faceta más seria agrega: “El proceso de grabación fue distinto al anterior porque empezamos a grabarlo casi por casualidad con una porta de cuatro canales. De todas las canciones que hicimos nos quedamos con tres. Después fuimos a una sala de ensayo, que te graban todo directamente para demear, y quedaron dos o tres temas más. Y recién ahí nos metimos en el estudio a terminar el resto de las composiciones”. La respuesta cierra cuando subraya: “En cuanto a los estilístico es como una profundización de algunas ideas que habían surgido en el primer disco”.
El bajista también tiene cosas para decir acerca del proceso de grabación. Y según sus palabras el momento de plasmar las canciones se dio así: “Hubo ciertas grabaciones originales que al ver que habían quedado bien fueron respetadas”. El vocalista y compositor añade: “Además, lo que grabamos con la porta digital tenía que sonar así por ser canciones de formato pequeño. Y si te metés en un estudio les cambias ese sonido”.
Lo que los músicos están tratando de explicar es el hecho de haber grabado ciertas canciones de manera artesanal. Comenzar los temas en el living de sus casas con los típicos sonidos hogareños de fondo. “Ese sonido artesanal y casero nos gustó mucho porque generó cierto ambiente que tiene que ver con la banda”, explica Nicolás.
‘Hostal La Perla’ sacó su nombre de una vieja foto de un edificio sito en Ibiza allá por fines de los sesenta, cuando la ciudad balnearia española comenzaba a ser una parada obligatoria para la cultura hippie. “Nos gustó el nombre y además el rock ya entiende de hoteles (Hotel Calamaro, Morrison Hotel, y Hotel Dulce Hotel, de Sabina) y tener nuestro modesto hostal nos pareció correcto”, comenta Martín.
La placa incluye 17 canciones y, como ya se dijo, abarca muchos sonidos y genera igual cantidad de sensaciones. Lo que se dice un disco multifacético. Sin embargo, los músicos aseguran que la idea era hacer un álbum de 13 temas. “Pero cuando llegamos a las 17 que componen la placa no nos animamos a sacar ninguna: cada una tiene su identidad y es distinta de las otras. Además lo bueno de hacer un material largo es que se hace placentero escucharlo y eso te ayuda a llegar al final de la obra y no cansarte”, dice Martín.
Un párrafo aparte merece la narrativa de la banda a cargo del vocalista. “Son melancólicas pero también hay humor en las letras. Tienen algo así como regocijarse con el dolor propio al decir: ‘y sí, quiero que me dejen otra vez…. vamos por más’”, subraya el cantante mientras invita al concierto del sábado a las 23hs en El Local,  Defensa 550.
Inrockuptibles.- noviembre 2003
Falsos Profetas Promete. Hostal la Perla, flamante buena nueva del incipiente cuarteto capitalino, presenta diecisiete canciones que combinan ajustadamente un songwriting preciso y opulento con aires uruguayos, rock urbano, chanson y diagonales tangueras. Para tener en cuenta.
Rolling Stone.- noviembre 2003
Falsos Profetas
*** ½
Hostal la Perla
Texto: Javier Aguirre
Los Falsos Profetas no prosperarían en Plaza Flores, donde otros falsos profetas callejeros necesitan gritar para anunciar finales del mundo. Ellos no elevan el tono de voz para adoctrinar sino para liberar desesperación, astillas de amoríos y la convicción de que la Tierra es un planeta de color sepia. El segundo disco de la banda, sucesor del sorprendente Vimos Pasar el verano… (2001), compila canción rock, rítmica cambiante, bohemia de urbes atlánticas sudamericanas y orquestación propia del microestadio triangular, separatista y tanguero que se oculta entre el Riachuelo y las avenidas Rivadavia y Jujuy. Hay herencia del Calamaro 88-95 y mareas piojosas, pero también está lo más difícil: la identidad. La soledad reflexiva y temperamental del cantante Martín de Elizalde y su acordeón se entremezclan con un coro de tragedia griega que lo cobija o lo ceba, según el caso. “Serenata desafinada” (“… Cubierto de espuma y papel picado me voy tambaleando de este carnaval/ ¡Ya no quiero crecer!”), “Por los besos de mañana” (“… el recuerdo de tu boda civil/ cuando en lugar de arroz te arrojé veinte huevos y me molieron a palos…”), “Riobamba esquina Corrientes” (“… una chica independiente pero con el cuore en Racing…”), “Islas Filipinas” y “Vinilos” son canciones con pesar y derrota, pero con ego e ímpetu ascendente. Canciones de esas que invitan a la borrachera y a lamentar el paso del tiempo.
Clarín.-  26/12/03
El Rock ‘Porteño’ de Falsos Profetas
Pop melancólico
A caballo de su CD Hostal La Perla, fue una de las bandas más interesantes de este 2003. Sigue la senda de Los Visitantes, muy cerca de los Reincidentes.
Texto: Juan José Santillán
En el bar de Callao y Corrientes ocho hombres juegan a la generala. Los golpes secos, compactos, sobre el paño marrón de cuero se repiten; los dados giran hasta quedar tiesos. En estas mesas no habrá provocaciones al azar; es más, el ritmo cansino de la tarde irá marcado por el enérgico compás de los dados. Atrás, billares, humo. Aquí, tres de los cuatro Falsos Profetas hablan de su segundo disco, Hostal La Perla. Ellos son Martín de Elizalde (voz, estudiante de periodismo), Diego Giménez (baterista y especialista en Recursos Humanos) y Agustín Goldenhorn (guitarrista y arquitecto)- el bajista y vendedor de alimentos para perros Nicolás Barderi, faltó con aviso-.
En principio, les cuesta definirse. “Siempre nos ponen detrás del camino que abrieron Los Visitantes. Creemos que andamos por ahí. Pero lo nuestro es una reinterpretación, una reescritura constante. En realidad tratamos de hacer tango, tratamos de hacer bossa, un jazz, algún día lo lograremos”, explica Giménez.
La banda se armó en 1996. “El nombre vino de casualidad o por descarte. Después, con el paso del tiempo creo que tenía que ver más con lo que hacíamos”, dicen. Dos años más tarde empezaron a tomarse las cosas más en serio y a tocar seguido; y en 2001 armaron el material de su primer disco, ‘Vimos pasar el verano’. Luego llegó ‘Hostal La Perla’ que grabaron el año pasado en una portaestudio de cuatro canales. “Lo hacíamos cuando podíamos, bastante a los ponchazos. Cuando mezclamos y lo escuchamos por primera vez, nos dimos cuenta de que había quedado algo fuerte”.
Falsos Profetas tienen un piso de Nick Cave, Tom Waits, Andrés Calamaro pero también se disparan hacia Celedonio Flores y Homero Manzi. “Ellos dos son la mejor escuela para escribir una letra, son insuperables”, asegura Elizalde, compositor de la mayoría de los temas. La austeridad del fraseo, sin desbordes, que el cantante vuelca en el disco remite, insoslayablemente, al tango. “Aunque la cosa venga por otro lado, el tango es una base. Igual si nos escucha algún viejo tanguero nos muele a palos”.
El título del  segundo CD de Falsos Profetas nace de la anécdota contada por Mónica, una chica que Elizalde conoció en Madrid. La foto de la tapa es de 1965, en Ibiza, y el hombre que se asoma a la calle de tierra que bordea el hostal es el padre de Mónica. Él tenía un puestito de comidas; pero todo cambió a principios de los sesenta cuando empezó a llegar gente rara; turistas alemanes, ingleses, suecos. Y el padre de Mónica construyó el Hostal la Perla. “Fuera de la anécdota, está la cuestión de que siempre en el rock para llegar tenés que esperar el milagro y ser tocado por la varita mágica”.
¿Piensan que se está armando una escena, post noventa, con bandas que comparten parámetros con ustedes en la mezcla del tango y el rock?
Goldenhorn: Falta bastante para armar algo en conjunto, porque no siquiera compartimos escenarios con muchas bandas que, dicen, están cercanas a nosotros. Nos parece interesante lo que hace Dolores Solá con La Chicana, o también ciertas cosas de la Pequeña Orquesta Reincidentes.
Elizalde: En los noventa hubo un vacío grande a nivel de composiciones. Sobre todo en el rock, porque la música electrónica creció mucho. El que abrió la brecha, en una especie de militancia cultural, y unió lo de afuera con lo nuestro fue Palo Pandolfo. Después venimos todos. A él hay que reconocerle eso.
Rolling Stone (anuario).- diciembre 2003
Falsos Profetas
Hostal La Perla
Arrabaleros y melancólicos, los Falsos Profetas se confirman como uno de los mejores grupos emergentes. Su segundo disco (bohemio, urbano y calamaresco) es la banda sonora ideal para ahogar penas de amor en vino del peor.
Revista Veintitrés.- 15/01/04
La Canción
Bueno ***
Texto: Nicolás Russo
Tratar de marcar los límites precisos y las características únicas que hacen a una canción es una tarea ardua y pesada por la inmensa cantidad y variedad a lo largo de la historia de la música. Pero, fundamentalmente, es una tarea inútil. Quizás por una suerte de acostumbramiento auditivo que viene desde el origen mismo de la música o alguna otra razón no menos mágica, cualquiera sabe, o cree saber, lo que es una canción. Mientras que en la música académica un vals es un vals y una sonata es una sonata, en la música popular es común encontrar el término canción asociado a una forma específica como el tango, huayno y otros. Hostal La Perla es un catálogo de géneros populares distintos entre sí pero amalgamados por el formato canción. Sin ser una fórmula, es común escuchar que si con una guitarra acústica el tema suena bien y el resto de los instrumentos se encarga de llenar y adornar con arreglos, en esencia, la canción está compuesta. Así desfila la bossa “Luisa”, el jazz “La segunda de nadie”, los aires a rock nacional tipo Los Gatos o Almendra en “Islas Filipinas”, el pop “Imaginario”, los ecos candomberos de “Pegar la vuelta” o la balada “Bichero”. Las letras giran sobre idas y vueltas con el amor, la soledad, los fracasos y otras delicias cotidianas.
La Nación.- 17/01/04
Al buen rock argentino, salud
Varias ediciones independientes aseguran la vitalidad y la renovación del género
Texto: Adriana Franco
(…) Lo de Falsos Profetas no se apoya tanto en la exploración de géneros musicales como en la búsqueda de la canción perfecta. En “Hostal la Perla”, su segundo trabajo, Martín de Elizalde vuelve a sorprender  con las letras, bien acompañadas musicalmente. Si gente del nuevo tango se ha fijado en ellos es seguramente por un estilo de contar la ciudad y el dolor que retoma el ideario tanguero. No en vano hay un tema llamado “Vinilos”, menciones a “Casablanca” y frases como “ahora río desde mi cama encurdelao”, “yo estampo en el respaldo ‘esta vida es de mentira, esta vida es de cartón’” o “me desperté hoy sin nadie por quién morir”. Para tener en cuenta.
Diario de Ibiza.- 18/01/04
El establecimiento de Santa Eulária da nombre al elepé de Falsos Profetas
El largo viaje de La Perla
La foto que un turista suizo hizo hace 40 años al hostal de es Canar acaba en la portada de un disco de un grupo de rock de Buenos Aires. La carambola comenzó en Londres.
Eivissa. Fernando de Lama
La vida es una sucesión de carambolas imposibles. Sólo así puede explicarse el hecho de que una foto que un turista “probablemente sueco”- aunque nadie recuerda bien el origen- hizo en es Canar en 1965, acabe en la portada de un disco de rock en Buenos Aires. El turista inmortalizó a Toni Marí ante el recién construido hostal La Perla, en el que acababa de pasar sus vacaciones, volvió a su país y mandó la foto al propietario. No se supo más de él.
La carambola comenzó en Londres, “a una cuadra del mercado Portobello”. Allí se conocieron Mónica Marí, hija de Toni, y Martín de Elizalde, líder del grupo argentino Falsos Profetas. Primero en la capitál británica y luego en Madrid, donde volvieron a coincidir- tubieron mucho tiempo para hablar de Eivissa, del Mediterráneo, de las puestas de sol de otoño que Mónica añoraba y que hoy pueblan las letras que compone Martín.
El músico, que confiesa que nunca ha estado en Eivissa, habla desde entonces de una isla legendaria en la que esos ocasos tiñen de rojo y nostalgia el mar y el alma de los hombres. “Ha llegado a hablar de la isla más que yo”, dice Mónica por teléfono desde Madrid y él lo admite por e-mail desde Buenos Aires.
La historia
Falsos Profetas eligieron el nombre de Hostal La Perla y la foto ‘sueca’ para su segundo disco por diferentes motivos. Martín se quedó colgado de la historia. En los años 50 las familias de Sant Carles bajaban los domingos en carro a es Canar a disfrutar del mar y de un buen arroz. Toni Marí montó allí un chiringuito con cuatro maderas para hacer algún dinero. De la noche a la mañana la zona comenzó a llenarse de “sujetos extraños, con un idioma incomprensible, ropas curiosas y bastante dinero. Eran los turistas alemanes, ingleses y nórdicos que fueron eligiendo Eivissa para sus veranos. El puesto de chapa fue mutando hasta que en el 65 se convirtió en el hostal”. La narración es de Martín que lo compara con el rock, donde “para llegar tenés que esperar el milagro y ser tocado por la varita mágica”.
(…) Falsos Profetas mezclan la voz tanguera de Martín con la bossa nova, el jazz, el cabaret y los calientes ritmos de la tierra, siempre en clave rock, a lo Nick Cave o Andrés Calamaro (…).
TXT.- marzo 2004
Hostal la Perla
Texto: Juan Andrade
¿Falsos Profetas es la banda argentina más uruguaya? Hostal La Perla, su segundo disco, parece confirmarlo. La voz del cantante Martín de Elizalde recuerda a Fernando Cabrera en su modo de entonar versos de métrica propia, que dibujan viñetas urbanas impulsadas por un coro de mostrador marca Jaime Roos. A lo largo de un set de canciones crepusculares pero movedizas- de la murga a la bossa, pasando por el candombe y ciertos aires jazzeros o de cabaret- los Falsos Profetas buscan y encuentran su identidad dentro del rock rioplatense.
Low Fi.- abril 2004
Falsos Profetas
Hostal La Perla
Texto: José León Pace
Muy pocas veces el nuevo Río de la Plata sonó tan bien. Elementos comunes, de ese género, se combinan, con pequeños acercamientos a Nick Cave. Las letras de este grupo formado en el año 1996 pertenecen a ese neo-existencialismo que tanto nos gusta a todos (…).

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