Reseñas "Vimos pasar el verano" (2001)

La Prensa.- 08/07/2001
Falsos Profetas
Vimos pasar el verano
Texto: Camilo Lynch
Editado en forma independiente por sus miembros, ‘Vimos pasar el verano’ es el primer disco de Falsos Profetas, banda que el sábado que viene se presentará en El Local (Defensa 550). El álbum, con 16 temas es, si bien la calidad de sus letras (que hacen alusión a desamores generalmente), un paseo ecléctico y entretenido entre ritmos tan variados como el pop y el tango, por citar un par. Es rock lo que hacen, sí, pero con nostalgia arrabalera.
Terra.- agosto 2001
Vimos pasar el verano
Texto: Cassak
Lo primero que sorprende de Falsos Profetas es la voz de su cantante- Martín de Elizalde- que evoca el fraseo de cantante de orquesta de los 40. La banda respira rock aunque puede sobrevolar el tango y hasta la ranchera antietílica Ya no brindes por mí.
Página 12.- 18/10/2001
Falsos Profetas
Vimos pasar el verano
Texto: Javier Aguirre
Hipótesis rara: si para Enemigos Íntimos Joaquín Sabina hubiese elegido de socio a Palo Pandolfo en lugar de Fito Páez, el resultado habría sido muy parecido a este debut de Falsos Profetas; que, digámoslo, es una delicia. Sobre sencillas melodías pop, el cantante Martín de Elizalde -que parece siempre a un trago de la borrachera absoluta- saca pecho y entusiasma con malicia tanguera, emoción rocancrolera y fraseo chapado a la Moura. Las letras están repletas de frases e ideas, pero no en plan verborragia pesada sino más bien filosa y semi-retorcida, como en “Argentina Salud” (‘la otra tarde logré comprender que las cartas estaban marcadas por ella/ y que al irse la mala fortuna también me abandonó’), buen comienzo, después convalidado por algunas canciones delicadas como “Ya no brindes por mí” y otras más energéticas como “Hija del viento”. Palabras más, palabras menos, falsedad 100% creíble.
La Nación.- 28/10/2001
Vimos pasar el verano
Falsos Profetas
Texto: Adriana Franco
Como falsos profetas, aquellos que ocultan sus secretos de lobos bajo pieles de cordero, este “vimos pasar el verano…” esconde en sus dieciséis canciones interesantes descubrimientos. A contrapelo de las más trilladas corrientes del rock, el cuarteto liderado por Martín de Elizalde logra circular por otros territorios, en los que el tango se cruza por momentos con la bossa para desandar, en ocasiones, las rutas que trajeron a los inmigrantes. Variados ritmos europeos y guitarras a los Santana conviven con letras de amor desencontrado, en las que la ciudad vuelve a encontrar a quien la nombre en retratos de eternos perdedores y merodeadores de bares o en canciones festivas que dejan un extraño sabor de melancolía.
La García.- diciembre 2001
Falsos Profetas
Con cadencia tanguera, energía rockera, melodías poperas y con pasión por las letras sobre mujeres, vino y poesía, falsos profetas es una de las mejores novedades del 2001.
Texto: Javier Aguirre
Los falsos profetas nacieron como fusión de los grupos de colegio secundario Fondo Blanco (Agustín y Nicolás) y Dr. Mortimer (Martín y Diego). En tiempo de exámenes escolares recuperatorios de invierno, surgió la idea de volver a tocar juntos “más que nada para joder”. Pero en ese clima de joda los Profetas fueron encontrando temas propios, algo que los hizo intensificar los ensayos a partir de 1998 y consolidar la banda. Primero con Shows- básicamente por el Centro de la Capital y por San Isidro-, con un repertorio consolidado, y después con el proyecto de llegar al disco. “Es que por más que toques mucho, necesitás tener algo para mostrar, canciones para que la gente se lleve a su casa”, reflexiona el cantante Martín. El resultado de esa convicción fue, apenas hace unas semanas, la aparición de Vimos pasar el verano, “independiente pero no por convicción, sino por resignación”, bromean, pero diciéndolo en serio. La grabación tuvo varias etapas; portaestudio del padre de Nicolás, algunas canciones en el estudio del grupo Jaime Sin Tierra… siempre con producción propia. Pero no todo el mundo entendió fácil el espíritu de los Falsos Profetas: han recibido críticas que les decían que “las canciones tienen demasiada letra” o que “los estribillos tienen que ser más pegadizos”. Por suerte, no les dieron bola a esas opiniones y, quizás gracias a eso, Vimos pasar el verano es un disco original, sentido y con muy buenos temas. Que expliquen su método: “Cuando la canción llega a la sala de ensayo la letra es lo único que no se toca. Podrás variar el ritmo o los arreglos, pero la letra es lo más importante. Por supuesto que no sirve si hacés una música de mierda, pero no es nuestro caso”. Ellos mismos se definen como “rock, pero no cerrado a otras cosas como tango, bossa nova o vals” pero también reconocen ciertas dificultades para ser encasillados o relacionados directamente con otras bandas. “No es que hagamos algo muy raro, ni tipo fusión, ni vanguardista, ni con máquinas, pero no encontramos bien dónde meternos, no parecemos encajar del todo en los circuitos que ya existen” dicen, con la facilidad de palabra del profeta, pero con el cinismo del profeta que auto proclama su falsedad.
Rolling Stone (Anuario).- diciembre 2001
Under + Indies
Vimos pasar el verano tiene el aire melancólico de los domingo al atardecer. Los Falsos Profetas, antihéroes desgarrados de un arrabal amargo, logran una interesante síntesis de cadencias poéticas y musicales, del tango y del rock-canción á la Joaquín Sabina.
Página 12.- 11/04/2002
Vida bandida
Texto: Javier Aguirre
Aunque pudo haber sido construido hace siglos por artistas- quizás- legendarios, entrar a un templo casi abandonado al que nadie se le animó en mucho tiempo reviste también un desafío para explorar y para disfrutar de la belleza. Así, la búsqueda de matices no descubiertos en terrenos ya existentes resulta efectiva para esta banda que lejos de perseguir cierta impensada fusión de géneros o –a lo grande- una revolución musical, revisita caminos clásicos que, de tan poco recorridos últimamente, resultan frescos. Este es el caso de Falsos Profetas, banda que cultiva aquellos roces del rock, la canción popular y el tango que olisquearan los más lejanos Rodríguez, los embrionarios Piojos y los primeros Visitantes.
Para Falsos Profetas las historias de vino, argentinidad, y amores trágicos (relatadas ávidamente en sus nutridas letras) se presentan con formato de banda de rock, pero también con elegantes y medidas apariciones de pianos y acordeones que dan al grupo un aire de eufóricos perdedores urbanos.
“La situación general es tan mala que hasta resulta relativamente propicia para los pocos que se animan a hacer algo. Las expectativas no pueden ser muy altas, es cierto, pero hay tan pocas ediciones de discos que las pocas propuestas nuevas que aparecen llaman la atención. El año pasado hubo pocas novedades: Jessico, de Babasónicos, salió en todos lados como mejor disco, pero si hubiera aparecido tres años atrás eso no pasaba”, opina el cantante Martín de Elizalde, a quien acompañan el guitarrista Agustín Goldenhorn, el baterista Diego Jiménez, y el bajista Nicolás Barderi. Con producción propia en portaestudio y en el estudio de Jaime Sin Tierra, el cuarteto porteño toca regularmente en Buenos Aires y lleva adelante su proyecto financiando todo(grabación, edición y hasta los “20 pesos de la sala de ensayo”) con los sueldos de sus respectivos sueldos “normales”.
Clarin.- 26/04/02
Vimos Pasar el Verano…
“Si la suerte nos juntó en la plaza a las 4/ y hablamos de cosas que nunca contamos/ por miedo a caer en una cama sin sueños”. Entre Joaquín Sabina (textos), Los Visitantes (porteñidad) y Los Piojos (costado más rockero + eclecticismo) hacen equilibrio los Falsos Profetas en su disco debut llamado “Vimos pasar el verano”. Melancólicos y malditos, pasan del reggae a la tarantela y de ahí al tango”.

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