En primera persona:
Si las biografías empiezan por el principio, debería decir que nací el 9 de enero de 1978 en Buenos Aires. A los pocos días mi familia regresó a la ciudad de Viedma, donde vivía desde hacía ya un par de años. Mi padre, médico patólogo amante del tango y de la música clásica, mi madre, ama de casa con fuertes inclinaciones artísticas, en especial por las artes plásticas y algún acercamiento al piano.
Poco antes de la guerra de Malvinas regresamos a Buenos Aires.
En algún momento de mis trece años un vecino se mudó y en la mudanza se deshizo de un piano que mis padres no dudaron en traer a casa. Empecé a tomar clases todavía aturdido por discos como Nadie Sale Vivo de Aquí, de Andrés Calamaro, Instituciones, de Sui Generis, el primer disco de Los Abuelos de la Nada y un cóctel de canciones de Aquelarre, Pastoral, Soluna, Pescado, Invisible, Almendra, Serú y toda esa primera generación de rock argentino. Cada tanto escuchaba los discos de tango de mi padre, en especial voces como la de Goyeneche, Rivero y Sosa, algo así como la santísima trinidad del Río de la Plata (siempre encolumnados detrás de ese fenómeno llamado Gardel).
En la primavera de 1996 conocí a Nicolás Barderi y a Agustín Goldenhorn, y junto a Diego Giménez en la batería formamos Falsos Profetas. Desde un primer momento sabíamos que queríamos hacer canciones propias, y por suerte las musas estuvieron de nuestro lado. 
Dieciocho años, cinco discos y muchos bateristas más tarde, nos dijimos adiós con la tranquilidad de haber hecho un gran trabajo.
En 2010, y con la producción artística de Acho Estol, edité mi primer disco solista, un viejo sueño.
Luego, en 2013, empecé a incursionar en el mundo de la producción y avancé con Chaparrón, disco grabado íntegramente en mi estudio y mezclado por Ariel Lavigna.
Chaparrón me abrió la cabeza en muchos sentidos. Me ayudó a entender procedimientos que antes me resultaban misteriosos, y así fue como en noviembre de 2014 recluté a músicos que admiraba y nos pusimos a grabar "La distancia perfecta". Fue uno de los mejores veranos que tuve.
De 2015 a 2016 tocamos en distintos bares, salas, provincias, celebramos mis primeros 15 años de canciones y nos encerramos a ensayar canciones nuevas.
En 2017 presentamos mi cuarto disco de estudio: Llueve. Es de noche. Es verano.
Desde el primer día quise que fuera un disco que sonara a clásico, y tengo la certeza de que lo logramos. La banda fue la misma que grabó LDP, los queridos Hermanos Soloman: Augusto Coronel Díaz, Alex Fank y Agustín Macías, y yo no puedo estar más agradecido.

Quedan muchas canciones por grabar y muchos textos que escribir.
En eso ando.

Martín Elizalde
Julio 2017

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