Nota en Tiempo Argentino


MARTÍN ELIZALDE

"Quería tener tiempo para disfrutar todo"

El cantante y compositor de Falsos Profetas  presenta mañana su segundo disco solista. Además, acaba de editar su primera novela.

Músico y escritor - Además de su conocida faceta al frente de Falsos Profetas, Elizalde tiene discos solistas y una novela.
Sin dudas que el último año fue bien intenso para Martín Elizalde, un compositor que con toda justicia  fue catalogado muchas veces como uno de los nombres más relevantes de la escena de cantautores que logran combinar la canción urbana con energía rockera y tintes tangueros.
Durante el período 2013-2014, no sólo editó un nuevo álbum de su grupo Falsos Profetas (Nuevas formas de bailar), sino que además había sacado su segundo disco solista, Chaparrón, y su primera novela, No hay nada de romántico en Buenos Aires.
Ahora, ante la inminente presentación oficial de Chaparrón, mañana a la noche en No Avestruz, Elizalde se sentó a charlar sobre su variedad de proyectos que se plasmaron en refulgentes realidades, producto de su talento e inventiva.
–¿Por qué tardaste tanto en presentar Chaparrón?
–En realidad prioricé lo que estaba pasando con Falsos Profetas, presentando Nuevas formas de bailar. No parecía el momento de hacer una actuación como solista. Siempre me imaginé tocarlo en vivo mitad con piano y voz, y mitad con banda, así que lo bueno era tener tiempo para preparar todo y disfrutarlo.
–¿Cómo encaraste la grabación de Chaparrón?
–Las canciones salieron casi en paralelo al de Falsos Profetas y Amores de trinchera, el primero solista. Luego de Nuevas formas de bailar, ya habia arrancado con ganas de volcar lo que habia aprendido con los productores anteriores, como Acho Estol. Me parecía que yo podía producir mis canciones y experimentar un poco. ¡Al final lo grabé todo aca en casa! Nunca fui de vanguardias, pero para mí Chaparrón es algo más experimental. Me permití jugar un poco más de lo que jugaba antes en el estudio. Grabar en casa te lo permite, como si fuera un mini Abbey Road, sin que te corra el reloj. Aposté a conectarme de un lugar más lúcido. El juego estuvo en la construcción y elección de los colores, con sintetizadores mezclados con instrumentos nobles como el piano y la guitarra.
–No lo hiciste a solas.
–No. Fue expansivo, con libertad absoluta y después la aventura de ver cómo resolver, porque había que tomar decisiones técnicas todo el tiempo. En la etapa final se sumó Ariel Lavignacomo ingeniero, que hizo la mezcla y fue vital para el sonido. Además, me rodeé de músicos de bandas como Superlasciva y Bicicletas, con quienes siempre hubo buena onda, más allá de interactuar o no en vivo.
–¿Cómo surgió la novela No hay nada de romántico en Buenos Aires?
–La escribí hace algunos años, a principios de esta década, y después de la etapa impulsiva inicial de escritura, vinieron las etapas de corrección con Diego Paszkowski y gente de la editorial. Ahora sale a la luz. Ess una historia de amor, más allá del título, pero no solo amor a la mujer sino a la familia, amigos, lugares de pertenencia y de los recuerdos que uno puede ir teniendo.
–En varios tramos se mencionan títulos de canciones conocidas.
–Sí. La música es una parte importante de la historia. Me pareció que había canciones adecuadas para distintas escenas. Estoy muy contento con la repercusión. Uno puede escribir lo que sea, pero que haya gente que se tome el trabajo de leerla y terminarla ya es motivo de festejo. Lo próximo supongo que serán cuentos. Quiero jugar con distintos personajes y distintos tonos de voz.
–¿En qué anda Falsos Profetas?
–Estamos apuntando a una fecha de fin de año, en Siranush el 6 de noviembre, como un repaso de lo más destacado de nuestro repertorio. ¡Un revisionismo profeta! «

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